martes, 31 de enero de 2017

Mística y Mediumnidad (M&M)


Hay tres tipos principales de experiencias que aparecen una y otra vez en la historia de la mística, casi siempre en relación con la iluminación. Podemos considerarlas como sus principales cararterísticas:
  1. Una gozosa aprehensión de lo Absoluto: a lo que muchos autores ascéticos llaman "la práctica de la Presencia de Dios". Esto, sin embargo, no hay que confundirlo con esa conciencia única de unión con lo divino que es peculiar de una posterior etapa de desarrollo místico. El yo, aunque purificado, sigue percibiéndose a si mismo como un entidad separada de Dios. No está inmerso en su Origen, sino que lo contempla. Son los "esponsales", del alma, mas que su "matrimonio".
  2. De esta claridad de visión puede gozarse asimismo en relación con el mundo fenoménico. Las percepciones físicas reales parecen haberse intensificado extrañamente, de modo que el yo percibe en todas las cosas naturales una significación y una realidad añadida: está convencido de conocer por fin "el secreto del mundo". En palabras de Blake, "se purifican las puertas de la percepción" de modo tal que "todo se le aparece al hombre tal como es: infinito". En estas dos formas de percepción vemos la creciente conciencia del místico expandiéndose en dos direcciones, hasta abarcar tando el Mundo del Ser como el Mundo del Devenir: la dual aprehensión de la realidad como trascendente y sin embargo inmanente que hemos encontrado como una de las características distintivas del tipo místico.
  3. Junto a esta doble extensión de la conciencia puede incrementarse enormemente la energía del yo intuitivo o trascendental. Las perturbaciones psíquicas de la vía purgativa han tendido a dar a esta energía una importancia fundamental para la vida: a eliminar del carácter todos aquellos elementos que impedían su actividad. Ahora aprovecha todos los canales de expresión normales y puede mostrarse en formas tales como: a) audiciones; b) diálogos entre la conciencia superficial y otra inteligencia que pretende ser divina; c) visiones, y a veces d) escritura automática. En muchos yoes, esta actividad automática de esas facultades, que están desarrollándose, pero todavía son en gran parte subconscientes, y que constituyen el "Hombre Nuevo", aumenta constantemente durante toda la vida mística.
Fuente: La mística, de Evelyn Underhill.

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